Blanqueo de capitales (dinero negro). ¿Qué significa?

Abogado Juan Zarza ¿Sabías qué...?, Valverde del Camino Deja un comentario

Diccionario jurídico.-

El delito de blanqueo de dinero o bienes (también conocido como lavado de dinero o lavado de capitales -DINERO NEGRO-).

Dinero negro es aquel que no ha sido declarado a la hacienda pública, por el motivo que sea.

Aunque no existe, en nuestra ley penal el «blanqueo de bienes», este lo podemos calificar como la actividad la ocultación de dinero o bienes de origen delictivo con el fin de dotarlos de apariencia de legitimidad, es decir como si su obtención hubiera sido legal.

Así, el art. 301.1 Código Penal castiga con la pena de prisión de 6 meses a 6 años y multa del tanto al triplo del valor de los bienes, la realización de cualquier acto (adquisición, conversión y transmisión) para ocultar o encubrir el origen ilícito de bienes, sabiendo que éstos tienen su origen en un delito, o para ayudar a quienes han participado en el delito a eludir las consecuencias legales de sus actos.

El art. 301.4 CP aclara que el delito del que proceden los bienes puede haber sido cometido, total o parcialmente, en el extranjero.

              El resto de disposiciones relativas a estos delitos agravan la pena (o prevén penas adicionales) en atención a la concurrencia de elementos de cualificación atinentes a la conducta (su gravedad), al objeto material (que los bienes tengan su origen en un delito relacionado con el tráfico de drogas tóxicas, contrabando de armas, prostitución, extorsión, trabajo ilegal y, últimamente, terrorismo.

              Ejemplos:

              Lo de transformar el dinero B en A es algo que se practica en cada esquina de nuestro barrio.

  1. Una de ellas implica abrir un negocio que cotice a Hacienda a través del sistema de módulos (bar, restaurante, peluquería, etc.). El Fisco establece unos baremos de cotización básicos en función, normalmente, de los metros cuadrados del local en el que se ejerce la actividad. Pongamos, 25.000 euros al año. Hay dos opciones. Que se facturen esos 25.000 euros sin que el local tenga clientela. (Véanse esos restaurantes de barrio solitarios) o todo lo contrario. Que se facture el triple o cuádruple y sólo se page impuestos por esos 25.000
  2. Comprar un piso por encima de su valor de tasación. Esta práctica era más que habitual en la época del boom inmobiliario. Como una gran mayoría de las promotoras exigían una parte del dinero de los pisos en dinero negro, el que quería blanquear lo tenía facilísimo. Las promotoras utilizaban ese dinero B para abonar salarios a albañiles, carpinteros etc., por lo que se capitalizaba de tal forma que era casi imposible de que el Fisco le siguiera el rastro. Pagar con dinero en efectivo un inmueble es el sistema de blanqueo más fácil.
  3. Falsificar seguros de vida. Contratar una póliza con una alta indemnización por fallecimiento, simulaban su muerte y su familia recibía la indemnización. Eso sí, ninguna compañía había ingresado el dinero, sino que éste procedía de los negocios ilegales del tomador.
  4. Paraísos Fiscales. Llevar el dinero a lugares donde la legislación es tan laxa que casi cualquier cosa está permitida; nadie te pedirá explicaciones de donde proviene el efectivo. Suiza, Panamá, algunas islas del Caribe. Las grandes fortunas campan a sus anchas por lugares tan diferentes como Belice, la Isla de Man o el mismo Gibraltar. Eso por no hablar de la última amnistía fiscal aprobada por el Gobierno de Mariano Rajoy.
  5. Piedras preciosas y arte. No hace falta ser un gran experto para saber que la compra de obras de cuadros, esculturas etc. es uno de los mecanismos más utilizados para el blanqueo, junto a la de las piedras y metales preciosos. En el caso del arte se hace especialmente fácil el blanqueo cuando se trata de artistas modernos cuya valoración no está previamente tasada. Es muy complicado discutir con un inspector de Hacienda que se ha pagado una millonada por un cuadro ya que se confía en la revalorización del pintor.

              Lo interesante de las piedras preciosas para los delincuentes blanqueadores, más allá de su valor, es su facilidad de transporte. En este mundo son habituales las compras con dinero en efectivo y los llamados pactos entre caballeros. Los diamantes pulidos son la piedra preferida para los blanqueadores de dinero ya que es posiblemente una de las más caras y les permite ‘aflorar’ una gran cantidad de dinero en ‘espacio diminuto’. Compiten con ellos, los rubíes, las esmeraldas colombianas y el zafiro de Sri Lanka. Tampoco hacen ascos los blanqueadores al paladio ¿la razón? Además de su valor, no puede ser detectado por los sistemas electrónicos convencionales.

              Juan Zarza. ABOGADO.

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