¿Una ley antipiropos en España?

Irene Benavent Conoce tus derechos Deja un comentario

Según el diccionario de la Real Academia Española, la palabra piropo significa «dicho breve con que se pondera alguna cualidad de alguien, especialmente la belleza de una mujer«. España es un país en el que estamos acostumbrados a piropear, por lo que este es, sin duda, un tema que genera polémica y que podría ser considerado como acoso callejero. ¿Hasta qué punto se puede bromear? ¿Dónde están los límites de la libertad de  expresión y del humor?

Las quejas de las mujeres ante los piropos que muchos hombres les hacen en las calles aumentan cada vez más. En este sentido, en las marchas feministas se pueden ver carteles con mensajes como: “Los piropos son micromachismos”.

Hay halagos que hacen sonreír por ingeniosos y otros que resultan desagradables y groseros. ¿Legalmente, los piropos pueden suponer un delito? La respuesta es negativa, los piropos no tienen consecuencias legales en España. Actualmente el Código Penal solo tipifica como delito leve el insulto. Siempre y cuando haya una relación de pareja o análoga.

Piropos en una marcha feminista

Les pongo un ejemplo de como esta situación nos ha afectado en nuestra forma de actuar:

En una marcha/concentración contra la violencia de género se encontraron dos amigos. Se saludaron y le dice uno al otro: «Pues nada, aquí estoy acompañando a mis ‘hembrillas‘» (refiriéndose cariñosamente a sus hijas de 12 años). Aunque había confianza, ¡qué chasco! cuando pensó en el concepto de la expresión en el contexto que estaban. Lo comentaron y, tal vez, frivolizaron la cuestión.

Los piropos no están penados en España
Una manifestante lleva un cartel antipiropo en una concentración

Al poco, observaron un cartel, entre otros muchos, que portaba una mujer de la marcha que decía: “mi cuerpo y mi ropa no te incumben. Soy bonita…”. Enfrente, otro cartel portado por otra mujer decía “los piropos son micromachismos…”

Se acercó una chica donde estaban los amigos y, concomitante con el saludo de ambos, uno de ellos, de forma natural y cordial, le dijo “qué guapa vienes con el pelo suelto”; ella sonrió y el compañero, a su vez, miró risueño al colega que se percató de lo que habían hablado antes respecto de las contradicciones de la cartelería. ¿Habían metido la pata machista? En fin, existe un cacao sociocultural sobre el asunto que trataré de despejar.

Del piropo al acoso callejero

El debate sobre los piropos abarca la normalización de comportamientos y el impacto que tienen en la vida de las mujeres. Aquellas y aquellos que se sienten agredidos por los piropos, tienen pocas armas legales para defenderse de ellos. No obstante, un tipo de agresión que sí tiene repercusión legal es el acoso callejero, muchas veces confundido.

Acoso callejero y piropos en España
El acoso verbal callejero no es penado por la ley en España

Cuando lo que es considerado como la ponderación de la belleza de la mujer, sobrepasa los límites de la mala educación o la violencia verbal y se convierte en una agresión psicológica (cuando proviene de hombres que la mujer no conoce), es considerado acoso callejero. Un delito establecido en la última reforma del Código Penal.

Los ejemplos varían, dependiendo del caso. Se destacan los manoseos, palmaditas o roces deliberados, miradas lascivas, comentarios homófobos, gestos con una connotación sexual. También incluye envío de correos electrónicos y mensajes de texto con connotaciones sexuales y contactos físicos innecesarios.

Sin embargo, estos no deben ser necesariamente físicos. Las insinuaciones sexuales o el transformar las discusiones laborales en conversaciones sobre sexo, son ejemplos del acoso en España. No obstante, aunque en la última reforma del Código Penal no se incluyó el acoso verbal callejero, estos improperios podrían clasificarse en otro grupo de delitos de integridad moral. La víctima debe demostrar el trato degradante.

Cómo reunir pruebas de acoso

Cuando un hombre (desconocido para la mujer) la intimida o tiene comportamientos indebidos con ella o su comportamiento verbal es tal que supera los límites de la educación y el respeto, poniendo en riesgo la integridad física o mental de la mujer, esta debe ponerlo en conocimiento de la policía o el juzgado.

Como comentábamos en el artículo sobre la violencia de género, se debe tener en cuenta todo lo que pueda servir como prueba. Estas ayudarán a realizar una denuncia y demostrar la existencia del abuso:

  • Informes médicos o psicológicos.
  • Partes de baja.
  • Correos electrónicos.
  • Mensajes en aplicaciones de mensajería instantánea como Whatsapp.
  • Pantallazos de comentarios de las redes sociales.
  • Testigos, por ejemplo, compañeros de trabajo.
  • Grabaciones de la agresión.

Si tienes dudas sobre la forma de denunciar el acoso, debes consultar con un abogado especializado.Un especialista que aconseje y te indique qué puedes hacer ante esta situación.

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